lunes, 14 de agosto de 2017

Un araguaney para Unare II

Araguaney en Av. Norte Sur 2, Unare II | Foto: Guayana Limpia

Ninguna sociedad podría sobrevivir sin las bondades que le provee la naturaleza, pero para nuestra propia decepción, durante siglos el homo sapiens se ha relacionado de modo injusto y depredador. Ha devorado insaciablemente los recursos naturales a su alcance, con poca o nula retribución al medio ambiente al explotar extensiones de territorio para construir las ciudades en las que hasta hoy nos hemos configurado y de las que no estamos totalmente satisfechos. Así que llegados a esta parte de nuestra historia en la que la ciencia nos dice que nuestra incidencia en el medio ambiente ha sido tan devastadora que hasta hemos logrado que el planeta se recaliente, nos toca tomar conciencia, hacernos responsables y dar lo mejor de nuestra “civilización” para adoptar un estilo de vida más saludable y coherente en el que se cultive y proteja la vida en todas sus formas.

Y en nuestro país, en su artículo 127, la Constitución nos lo dice con diáfana firmeza:

Es un derecho y un deber de cada generación proteger y mantener el ambiente en beneficio de sí misma y del mundo futuro. Toda persona tiene derecho individual y colectivamente a disfrutar de una vida y de un ambiente seguro, sano y ecológicamente equilibrado...


Por ello, con el propósito de hacer nuestro aporte al medio ambiente urbano del que formamos parte importante como ciudadanos con derechos y deberes, cada quince días nos encontramos en la Av. Norte Sur 2 de Unare II para sembrar un araguaney. Es un trabajo voluntario con el que esperamos contribuir a dar sombra, limpieza y belleza a un espacio público por el que transitan diariamente muchas personas.

Para esta propuesta elegimos araguaney (handroanthus chrysanthus) por ser una especie autóctona, fuerte y adaptable, de raíces profundas que no dañan aceras ni calzada. Y además es nuestro árbol nacional que cada mayo arropa al país con un hermoso manto de flores amarillas. Su floración brinda belleza a los espacios públicos que, en masa, es un espectáculo impresionante que la familia guayacitana podrá disfrutar.

Muy importante tener presente que sembrar un árbol es sembrar y prolongar la vida. Los árboles dan sombra, refrescan los espacios, limpian el aire, dan firmeza al suelo, son refugio para las aves y, sobre todo, son factor esencial para mitigar el calentamiento global del planeta reportado por la ciencia.

Vale destacar que nuestro trabajo voluntario es también una apuesta por llevar adelante acciones concretas para favorecer el logro de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible en Ciudad Guayana y, por ende, en Venezuela.



Nuestro agradecimiento siempre para las personas que de muchos modos están aportando para que esta arborización se lleve a cabo. Por simple que pudiera parecer, sembrar un árbol es un trabajo complejo, arduo, prolongado y esforzado que implica mucho tiempo, herramientas, materiales y, especialmente, esfuerzo físico de los voluntarios.

Para ver todas las fotos de este album use las flechas que aparecen al pasar el puntero sobre la imagen. O vea la galería completa en nuestro perfil en la plataforma de Flickr
Un araguaney para Unare II (2017)

Los invitamos a sembrar y proteger un árbol en sus comunidades. Con organización y participación activa y comprometida de vecinos, sus espacios comunitarios también pueden disfrutar en poco tiempo de los beneficios que esta parte de la naturaleza siempre nos ofrece al resto de criaturas.

O, si lo profiere, puede unirse a nosotros y aportar desde aquí lo mejor de usted y ser parte de las soluciones y los sueños que los habitantes de Guayana tenemos para la ciudad.


Participe y deje sus comentarios más abajo. 

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